bLOG DE LOS ALUMNOS DEL ANTONIO GALA

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viernes, 1 de diciembre de 2017

Cartas. Eduardo Galeano e Isabel Allende.



Cartas. Eduardo Galeano e Isabel Allende.

Había una vez un viejo solitario que pasaba gran parte del día en la cama.

Se rumoreaba que tenía un tesoro escondido en su casa y un día unos ladrones se metieron a buscarlo. Escarbaron por todos lados y por último encontraron un baúl en el sotano. Se lo llevaron y al abrirlo descubrieron que estaba lleno de cartas.

Eran todas las cartas de amor que había recibido el anciano durante su larga vida. Los ladrones iban a quemarlas, pero lo conversarion y decidieron devolverlas a su dueño. Una por una. Una por semana.

Desde entonces, cada lunes al mediodía, se puede ver al anciano esperando al cartero. Al verlo aparecer, corre a recibirlo, mientras el cartero, que está al tanto del asunto, agita la carta en la mano. Y entonces hasta San Pedro puede oír los latidos de ese corazón, loco de alegría al recibir el mensaje de una mujer.

Eduardo Galeano
El libro de los Abrazos


¿No es ésta la esencia juguetona de la literatura? Un acontecimiento vulgar transformado por la verdad poética. Esos ladrones son como los escritores, toman algo común, en este caso las cartas, y mediante un truco de magia lo transforman en algo completamente fresco.

En el cuento de Galeano las cartas existían y eran del viejo en primer lugar, pero yacían olvidadas en un sótano oscuro, estaban muertas. Mediante el simple hecho de mandarlas por correo una por una, una cada semana, los buenos ladrones resucitaron las ilusiones de aquel pobre hombre. En eso consiste a menudo la escritura, encontrar tesoros ocultos, dar brillo a los hechos gastados y revitalizar el alma desesperada mediante el soplo de la imaginación.

Isabel Allende
El oficio de contar
La imagen de esta entrada es un boceto de Gauguin sobre el cuadro que estaba pintando en ese momento su amigo Van Gogh. Éste último se lo envia en una carta a su hermano Theo.

jueves, 8 de junio de 2017

Si piensas que estás vencido, lo estás.



 Si piensas que estás vencido, lo estás.
*Rudyard Kipling*


Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes,
no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido,

porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber su trabajo empezado.
Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.
Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquél que cree poder hacerlo.

*Rudyard Kipling*
Nobel de Literatura en 1907 Rudyard Kipling 

lunes, 23 de enero de 2017

Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado





Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado

– Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? 
En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo. 

Todos queremos estar de vuelta, sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos. Vosotros preguntad siempre, sin que os detenga ni siquiera el aparente absurdo de vuestras interrogaciones. Veréis que el absurdo es casi siempre una especialidad de las respuestas.

Juan de Mairena (Sevilla, 1865 - Casariego de Tapia, 1909) fue un ficticio profesor de gimnasia y retórica creado por Antonio Machado.


domingo, 1 de mayo de 2016

La tía Chila (Ángeles Mastretta).


La tía Chila (Ángeles Mastretta).  


tía Chila estuvo casada con un señor al que abandonó, para escándalo de toda la ciudad, tras siete años de vida en común. Sin darle explicaciones a nadie. Un  día como cualquier otro, la tía Chila levantó a sus cuatro hijos y se los llevó a vivir en la casa que con tan buen tino le había heredado la abuela.
Era una mujer trabajadora que llevaba suficientes años zurciendo calcetines y guisando fabada, de modo que poner una fábrica de ropa y venderla en grandes cantidades, no le costó más esfuerzo que el que había hecho siempre. Llegó a ser proveedora de las dos tiendas más importantes del país. No se dejaba regatear, y viajaba una vez al año a Roma y París para buscar ideas y librarse de la rutina.
La gente no estaba muy de acuerdo con su comportamiento. Nadie entendía como había sido capaz de abandonar a un hombre que en los puros ojos tenía la bondad reflejada. ¿En qué pudo haberla molestado aquel señor tan amable que besaba la mano de las mujeres y se inclinaba afectuoso ante cualquier hombre de bien?
- Lo que pasa es que es una cuzca – decían algunos.
- Irresponsable – decían otros.
- Lagartija – cerraban un ojo.
- Mira que dejar a un hombre que no te ha dado un solo motivo de queja.
Pero la tía Chila vivía de prisa y sin alegar, como si no supiera, como si no se diera cuenta de que hasta en la intimidad del salón de belleza había quienes no se ponían de acuerdo con su extraño comportamiento.
Justo estaba en el salón de belleza, rodeada de mujeres que extendían las manos para que les pintaran las uñas, las cabezas para que les enredaran los chinos, los ojos para que les cepillaran las pestañas, cuando entró con una pistola en la mano el marido de Consuelito Salazar. Dando de gritos se fue sobre su mujer y la pescó de la melena para zagolotearla como al badajo de una campana, echando insultos y contando sus celos, reprochando la fodonguez y maldiciendo a su familia política, todo con tal ferocidad, que las tranquilas mujeres corrieron a esconderse tras los secadores y dejaron sola a Consuelito, que lloraba suave y aterradoramente, presa de la tormenta de su marido.
Fue entonces cuando, agitando sus uñas recién pintadas, salió de un rincón la tía Chila.
- Usted se larga de aquí – le dijo al hombre, acercándose a él como si toda su vida se la hubiera pasado desarmando vaqueros en las cantinas –. Usted no asusta a nadie con sus gritos. Cobarde, hijo de la chingada. Ya estamos hartas. Ya no tenemos miedo. Déme la pistola si es tan hombre. Valiente hombre valiente. Si tiene algo que arreglar con su señora diríjase a mí, que soy su representante. ¿Está usted celoso? ¿De quién está celoso? ¿De los tres niños que Consuelo se pasa contemplando? ¿De las veinte cazuelas entre las que vive? ¿De sus agujas de tejer, de su bata de casa? Esta pobre Consuelito que no ve más allá de sus narices, que se dedica a consecuentar sus necesidades, a ésta le viene usted a hacer un escándalo aquí, donde todas vamos a chillar como ratones asustados. Ni lo sueñe, berrinches a otra parte. Hilo de aquí: hilo, hilo, hilo – dijo la tía Chila tronando los dedos y arrimándose al hombre aquel, que se había puesto morado de rabia y que ya sin pistola estuvo a punto de provocar en el salón un ataque de risa –. Hasta nunca, señor – remató la tía Chila –. Y si necesita comprensión vaya a buscar a mi marido. Con suerte y hasta logra que también de usted se compadezca toda la ciudad.
Lo llevó hacia la puerta dándole empujones y cuando lo puso en la banqueta cerró con triple llave.
- Cabrones éstos – oyeron decir, casi para sí, a la tía Chila.
Un aplauso la recibió de regreso y ella hizo una larga caravana.
- Por fin lo dije – murmuró después.
- Así que a ti también – dijo Consuelito.
- Una vez – contestó Chila, con un gesto de vergüenza.
Del salón de Inesita salió la noticia rápida y generosa como el olor a pan. Y nadie volvió a hablar mal de la tía Chila Huerta porque hubo siempre alguien, o una amiga de la amiga de alguien que estuvo en el salón de belleza aquella mañana, dispuesta a impedirlo.
Mujeres de ojos grandes, Ángela Mastretta, Seix Barral, 2000

 

lunes, 21 de marzo de 2016

Juan de Mairena habla a sus alumnos. Juan de Mairena. Antonio Machado.


Juan de Mairena habla a sus alumnos.
Juan de Mairena. Antonio Machado.
"Pláceme poneros un poco en guardia contra mí mismo. De buena fe os digo cuanto me parece que puede ser más fecundo en vuestras almas, juzgando por aquello que, a mi parecer, fue más fecundo en la mía. Pero esta es una norma expuesta a múltiples yerros. Si la empleo es por no haber encontrado otra mejor. Yo os pido un poco de amistad y ese mínimo de respeto que hace posible la convivencia entre personas durante algunas horas. Pero no me toméis demasiado en serio. Pensad que no siempre estoy seguro de lo que digo, y que, aunque pretendo educaros, no creo que mi educación esté mucho más avanzada que la vuestra. No es fácil que pueda yo enseñaros a hablar, ni a escribir, ni a pensar correctamente, porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y de arrepentimientos […] Para los tiempos que vienen, no soy yo el maestro que debéis elegir, porque de mí sólo aprenderéis lo que tal vez convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos"
 (Antonio Machado: II Prosas completas. Espasa Calpe, pp. 1932-1933)

martes, 26 de junio de 2012

Eduardo Galeano El Fútbol a sol y sombra



Eduardo Galeano
El Fútbol a sol y sombra

El fútbol

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.
En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.





¿El opio de los pueblos?
Eduardo Galeano (Uruguay)



jueves, 26 de abril de 2012

El amor Por Eduardo Galeano


  El amor


En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
—¿Te han cortado?— preguntó el hombre.
—No —dijo ella—. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Y dijo:
—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —no te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.

Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡lo encontré!, ¡lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.

—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.
Memoria del Fuego I: los nacimientos

Escuchar en voz de Eduardo Galeano:

 

domingo, 22 de abril de 2012

Día de la Tierra. 22 de Abril. José Saramago.

 Día de la Tierra. 22 de Abril. José Saramago.

El escritor José Saramago nació en Portugal en 1922 y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1988.

José nos contó la siguiente historia:

Un día su papá se enfermó.  Cuando ya estaba en un estado muy delicado llegó una ambulancia para trasladarlo al hospital. El papá de José hizo su valija, salió hacia  la huerta que tenia frente a su casa, miró detenidamente las plantas, las flores y los árboles que él había plantado, cuidado y ayudado a crecer.

Uno a uno fue abrazando, a cada árbol, porque cada uno era muy especial. Fue despidiéndose de ellos porque sabía que tal vez no volviera nunca más a su casa.
Y así ocurrió. El papá de José Saramago falleció, pero pudo despedirse y abrazar a sus árboles que tanto quería.

En mi casa, cuando riego las plantas o les limpio las hojas o les pongo tierra nueva, siento que ellas reviven esplendorosas como agradeciéndome lo que hago por ellas; pero lo que mis plantas no saben es que yo hago eso para  agradecerles el esfuerzo que hacen por purificar el aire y embellecer la vida.

José Saramago

viernes, 20 de abril de 2012

La flor más grande del mundo. José Saramago

La flor más grande del mundo. José Saramago

La flor más grande del mundo y dirigido por Juan Pablo Etcheverry. Una pieza que crece a cada visionado gracias a un exquisito gusto por el detalle, la imponente narración del escritor José Saramago y la delicada música compuesta por Emilio Aragón. La flor más grande del mundo fue nominada en la  edición del 2.008  de los Goya en la categoría de Mejor Corto de Animación

  

 Diez minutos para hablar de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos? La respuesta, en este cortometraje.

domingo, 12 de febrero de 2012

Los Portadores de Sueños.Textos y Autores claves de la Literatura Universal.,


Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo. 
Todas las profecías cuentan 
que el hombre creará su propia destrucción. 
Pero los siglos y la vida 
que siempre se renueva 
engendraron también una generación 
de amadores y soñadores, 
hombres y mujeres que no soñaron 
con la destrucción del mundo, 
sino con la construcción del mundo 
de las mariposas y los ruiseñores. 
Desde pequeños venían marcados por el amor. 
Detrás de su apariencia cotidiana
 
Guardaban la ternura y el sol de medianoche. 
Las madres los encontraban llorando 
por un pájaro muerto 
y más tarde también los encontraron a muchos 
muertos como pájaros. 
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas 
y las dejaron preñadas de miel y de hijos 
verdecidos por un invierno de caricias. 
 
Así fue como proliferaron en el mundo 
los portadores sueños, 
atacados ferozmente por los portadores 
de profecías habladoras de catástrofes. 
los llamaron ilusos, románticos, pensadores 
de utopías dijeron que sus palabras eran viejas 
y, en efecto, lo eran porque la memoria del 
paraíso es antigua en el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían 
lanzaban sus ejércitos contra ellos, 
pero los portadores de sueños todas las noches 
hacían el amor 
y seguía brotando su semilla del vientre 
de ellas 
que no sólo portaban sueños sino que los 
multiplicaban 
y los hacían correr y hablar. 
 
De esta forma el mundo engendró de nuevo 
su vida 
como también había engendrado 
a los que inventaron la manera 
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron 
a los climas gélidos 
pero en los climas cálidos casi parecían
 brotar por generación espontánea. 
 
Quizá las palmeras, los cielos azules,
las lluvias torrenciales 
tuvieron algo que ver con esto. 
 
La verdad es que como laboriosas hormiguitas 
estos especímenes no dejaban de soñar 
y de construir hermosos mundos, 
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se 
llamaban compañeros, 
que se enseñaban unos a otros a leer, 
se consolaban en las muertes, 
se curaban y cuidaban entre ellos,
 se querían, se ayudaban 
en el arte de querer 
y en la defensa 
de la felicidad. 
 
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento 
de todas partes venían a impregnarse de 
su aliento de sus claras miradas 
hacia todas partes salían 
los que habían conocido 
portando sueños 
soñando con profecías nuevas 
que hablaban de tiempos de mariposas 
y ruiseñores 
y de que el mundo no tendría que terminar 
en la hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían 
puentes, jardines, juguetes sorprendentes 
para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 
Son peligrosos 
—imprimían las grandes rotativas 
Son peligrosos 
—decían los presidentes en sus discursos 
Son peligrosos 
—murmuraban los artífices de la guerra. 
Hay que destruirlos 
—imprimían las grandes rotativas 
Hay que destruirlos 
—decían los presidentes en sus discursos 
Hay que destruirlos 
—murmuraban los artífices de la guerra. 
 
Los portadores de sueños conocían su poder 
por eso no se extrañaban 
también sabían que la vida 
los había engendrado 
para protegerse de la muerte que anuncian 
las profecías 
y por eso defendían su vida aún con la muerte. 

Por eso cultivaban jardines de sueños 
y los exportaban con grandes lazos de colores. 
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches 
y días enteros 
vigilando los pasajes y los caminos 
buscando estos peligrosos cargamentos 
que nunca lograban atrapar 
porque el que no tiene ojos para soñar 
no ve los sueños ni de día, ni de noche. 
 
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico 
de sueños 
que no pueden detener los traficantes 
de la muerte; 
por doquier hay paquetes con grandes lazos 
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver 
la semilla de estos sueños no se puede detectar 
porque va envuelta en rojos corazones 
en amplios vestidos de maternidad 
donde piesecitos soñadores 
alborotan los vientres 
que los albergan. 
 
Dicen que la tierra después de parirlos 
desencadenó un cielo de arcoiris 
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. 
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto 
sabemos que la vida los engendró 
para protegerse de la muerte que anuncian 
las profecías.

GIOCONDA BELLI
Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948) es una popular escritora nicaragüense. Entre sus obras se destacan Línea de fuego y La mujer habitada.
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viernes, 3 de febrero de 2012

La Amistad. "La Ceremonia". Texto de Eduardo Galeano



El Valor de la Amistad. "La Ceremonia".

Texto de Eduardo Galeano de su Libro
"Bocas del tiempo".

¡¡Que grande eres  Eduardo Galeano!!

Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano.



"La amistad no la rompe ni la emigración ni el exilio"
LA CEREMONIA
El Chato llevaba muchos años detrás de aquel mostrador. Servía bebidas, a veces las
inventaba. Callaba, a veces escuchaba. Conocía las costumbres y las manías de cada uno de los
clientes que venían, noche tras noche, a mojar la garganta.
Había un hombre que llegaba siempre a la misma hora, a las ocho en punto de cada noche,
y pedía dos copas de vino blanco seco. Pedía las dos a la vez y las bebía él solo, un sorbo de una
copa, un sorbo de la otra. Muy lentamente, en silencio, el hombre vaciaba sus dos copas, pagaba
y se marchaba.
El Chato tenía la costumbre de no preguntar. Pero una noche el hombre le leyó alguna
curiosidad en los ojos; y como quien no quiere la cosa, contó. Dijo que su amigo más amigo, su
amigo de siempre, se había ido. Harto de correr la liebre, se había ido muy lejos del Uruguay, y
ahora estaba en Canadá.
–Allá le va muy bien –dijo.
Y después dijo:
–No sé si le va muy bien.
Y se calló la boca.
Desde que su amigo se había ido, los dos se encontraban cada noche, a las ocho en punto,
hora de Montevideo, él en este bar de aquí y su amigo en un bar de allá, y bebían úna copa
juntos.
Y así pasó el tiempo, noche tras noche.
Hasta que una vez el hombre llegó con la puntualidad de siempre pero pidió una sola copa.
Y bebió, lento, callado, quizás un poco más lento y callado que de costumbre, hasta la última gota
de esa única copa.
Y cuando pagó la cuenta y se levantó para marcharse, el Chato hizo lo que nunca: lo tocó.
Estiró el brazo sobre el mostrador y lo tocó:
–Mi pésame
–dijo.




domingo, 29 de enero de 2012

Mañana es la única utopía (José Saramago)

Mañana es la única utopía   

(José Saramago)
 
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!

Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino
derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
  
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

José Saramago -  Portugal, 1922 - 2010

sábado, 7 de enero de 2012

Roberto Juarroz - Si conociéramos el punto. Textos y autores de la Literatura Universal.

 
Si conociéramos el punto

Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.

Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximara a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.

Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.

Roberto Juarroz. Poesía Vertical


Marc Chagall. El Violinista
Poeta y ensayista argentino, nacido en Dorrego (provincia de Buenos Aires). Ha sido profesor de letras y de bibliotecología en la universidad porteña. Entre 1958 y 1965 codirigió la revista Poesía-Poesía junto con Mario Morales. Ha traducido a diversos poetas europeos contemporáneos. Salvo su colección Seis poemas sueltos (1960) su obra se agrupa en una serie de volúmenes correlativamente numerados y que se titulan Poesía vertical, el primero de los cuales se data en 1958. En sus notas de doctrina se advierte su parentesco con el creacionismo del chileno Vicente Huidobro y, a través de él, con el simbolismo del francés Stéphane Mallarmé. El lenguaje de Juarroz es escueto y austero, y sus piezas tienden a la brevedad y la concisión. Su poesía es conceptual, y medita sobre los límites del entendimiento humano y la perplejidad ante la existencia del mundo, así como sobre los poderes y límites de la palabra. Es poesía de revelación, no ajena a momentos de la filosofía de Martin Heidegger.     




Fuente:

Páginas sobre Roberto Juarroz
 
 

martes, 30 de agosto de 2011

La libertad, según Don Quijote.



La libertad, según Don Quijote.


La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.

(Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, 2ª parte, capítulo 58)



domingo, 28 de agosto de 2011

Julio Cortázar. "Toco tu boca" Rayuela. Textos y autores claves de la Literatura Universal.



Julio Cortázar. "Toco tu boca". Rayuela.


Textos y autores claves de la Literatura Universal
Capítulo 7 (fragmento)


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo,
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Páginas sobre Julio Cortázar...


http://www.juliocortazar.com.ar/


http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cortázar


http://www.juliocortazar.com.ar/obras.htmhttp://www.literatura.org/Cortazar/Cortazar.html


http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/cortazar/home.htm