bLOG DE LOS ALUMNOS DEL ANTONIO GALA
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viernes, 1 de diciembre de 2017
jueves, 8 de junio de 2017
Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que estás vencido, lo estás.
*Rudyard Kipling*
Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes,
no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido,
porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber su trabajo empezado.
Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.
Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquél que cree poder hacerlo.
lunes, 23 de enero de 2017
Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado
Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado
– Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá?
En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo.
Todos queremos estar de vuelta, sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos. Vosotros preguntad siempre, sin que os detenga ni siquiera el aparente absurdo de vuestras interrogaciones. Veréis que el absurdo es casi siempre una especialidad de las respuestas.
Juan de Mairena (Sevilla, 1865 - Casariego de Tapia, 1909) fue un ficticio profesor de gimnasia y retórica creado por Antonio Machado.
Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo) (Espasa-Calpe,1936). Antonio Machado
domingo, 1 de mayo de 2016
La tía Chila (Ángeles Mastretta).
La tía Chila (Ángeles Mastretta).
tía Chila estuvo casada con un señor al que
abandonó, para escándalo de toda la ciudad, tras siete años de vida en
común. Sin darle explicaciones a nadie. Un día como cualquier otro, la
tía Chila levantó a sus cuatro hijos y se los llevó a vivir en la casa
que con tan buen tino le había heredado la abuela.
Era una mujer trabajadora que llevaba suficientes
años zurciendo calcetines y guisando fabada, de modo que poner una
fábrica de ropa y venderla en grandes cantidades, no le costó más
esfuerzo que el que había hecho siempre. Llegó a ser proveedora de las
dos tiendas más importantes del país. No se dejaba regatear, y viajaba
una vez al año a Roma y París para buscar ideas y librarse de la rutina.
La gente no estaba muy de acuerdo con su
comportamiento. Nadie entendía como había sido capaz de abandonar a un
hombre que en los puros ojos tenía la bondad reflejada. ¿En qué pudo
haberla molestado aquel señor tan amable que besaba la mano de las
mujeres y se inclinaba afectuoso ante cualquier hombre de bien?
- Lo que pasa es que es una cuzca – decían algunos.
- Irresponsable – decían otros.
- Lagartija – cerraban un ojo.
- Mira que dejar a un hombre que no te ha dado un solo motivo de queja.
Pero la tía Chila vivía de prisa y sin alegar, como
si no supiera, como si no se diera cuenta de que hasta en la intimidad
del salón de belleza había quienes no se ponían de acuerdo con su
extraño comportamiento.
Justo estaba en el salón de belleza, rodeada de
mujeres que extendían las manos para que les pintaran las uñas, las
cabezas para que les enredaran los chinos, los ojos para que les
cepillaran las pestañas, cuando entró con una pistola en la mano el
marido de Consuelito Salazar. Dando de gritos se fue sobre su mujer y la
pescó de la melena para zagolotearla como al badajo de una campana,
echando insultos y contando sus celos, reprochando la fodonguez y
maldiciendo a su familia política, todo con tal ferocidad, que las
tranquilas mujeres corrieron a esconderse tras los secadores y dejaron
sola a Consuelito, que lloraba suave y aterradoramente, presa de la
tormenta de su marido.
- Usted se larga de aquí – le dijo al hombre,
acercándose a él como si toda su vida se la hubiera pasado desarmando
vaqueros en las cantinas –. Usted no asusta a nadie con sus gritos.
Cobarde, hijo de la chingada. Ya estamos hartas. Ya no tenemos miedo.
Déme la pistola si es tan hombre. Valiente hombre valiente. Si tiene
algo que arreglar con su señora diríjase a mí, que soy su representante.
¿Está usted celoso? ¿De quién está celoso? ¿De los tres niños que
Consuelo se pasa contemplando? ¿De las veinte cazuelas entre las que
vive? ¿De sus agujas de tejer, de su bata de casa? Esta pobre Consuelito
que no ve más allá de sus narices, que se dedica a consecuentar sus
necesidades, a ésta le viene usted a hacer un escándalo aquí, donde
todas vamos a chillar como ratones asustados. Ni lo sueñe, berrinches a
otra parte. Hilo de aquí: hilo, hilo, hilo – dijo la tía Chila tronando
los dedos y arrimándose al hombre aquel, que se había puesto morado de
rabia y que ya sin pistola estuvo a punto de provocar en el salón un
ataque de risa –. Hasta nunca, señor – remató la tía Chila –. Y si
necesita comprensión vaya a buscar a mi marido. Con suerte y hasta logra
que también de usted se compadezca toda la ciudad.
Lo llevó hacia la puerta dándole empujones y cuando lo puso en la banqueta cerró con triple llave.
- Cabrones éstos – oyeron decir, casi para sí, a la tía Chila.
Un aplauso la recibió de regreso y ella hizo una larga caravana.
- Por fin lo dije – murmuró después.
- Así que a ti también – dijo Consuelito.
- Una vez – contestó Chila, con un gesto de vergüenza.
Del salón de Inesita salió la noticia rápida y
generosa como el olor a pan. Y nadie volvió a hablar mal de la tía Chila
Huerta porque hubo siempre alguien, o una amiga de la amiga de alguien
que estuvo en el salón de belleza aquella mañana, dispuesta a impedirlo.
Mujeres de ojos grandes, Ángela Mastretta, Seix Barral, 2000
lunes, 21 de marzo de 2016
Juan de Mairena habla a sus alumnos. Juan de Mairena. Antonio Machado.
Juan de Mairena habla a sus alumnos.
Juan de Mairena. Antonio Machado.
"Pláceme poneros un poco en guardia contra mí mismo. De buena fe os digo cuanto me parece que puede ser más fecundo en vuestras almas, juzgando por aquello que, a mi parecer, fue más fecundo en la mía. Pero esta es una norma expuesta a múltiples yerros. Si la empleo es por no haber encontrado otra mejor. Yo os pido un poco de amistad y ese mínimo de respeto que hace posible la convivencia entre personas durante algunas horas. Pero no me toméis demasiado en serio. Pensad que no siempre estoy seguro de lo que digo, y que, aunque pretendo educaros, no creo que mi educación esté mucho más avanzada que la vuestra. No es fácil que pueda yo enseñaros a hablar, ni a escribir, ni a pensar correctamente, porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y de arrepentimientos […] Para los tiempos que vienen, no soy yo el maestro que debéis elegir, porque de mí sólo aprenderéis lo que tal vez convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos"
(Antonio Machado: II Prosas completas. Espasa Calpe, pp. 1932-1933)
martes, 26 de junio de 2012
Eduardo Galeano El Fútbol a sol y sombra
Eduardo GaleanoEl Fútbol a sol y sombraEl fútbol
La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí.
En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable. A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohibe la osadía.
Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.
Eduardo Galeano (Uruguay)
jueves, 26 de abril de 2012
El amor Por Eduardo Galeano
El amor
Por Eduardo Galeano
En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
—¿Te han cortado?— preguntó el hombre.
—No —dijo ella—. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Y dijo:
—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los
menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos.
Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —no te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a
cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las
frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡lo encontré!, ¡lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma
espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían
juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su
hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.
Memoria del Fuego I: los nacimientos
Escuchar en voz de Eduardo Galeano:
domingo, 22 de abril de 2012
Día de la Tierra. 22 de Abril. José Saramago.
Día de la Tierra. 22 de Abril. José Saramago.
El escritor José Saramago nació en Portugal en 1922 y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1988.
José nos contó la siguiente historia:
Un
día su papá se enfermó. Cuando ya estaba en un estado muy delicado
llegó una ambulancia para trasladarlo al hospital. El papá de José hizo
su valija, salió hacia la huerta que tenia frente a su casa, miró
detenidamente las plantas, las flores y los árboles que él había
plantado, cuidado y ayudado a crecer.
Uno a uno fue
abrazando, a cada árbol, porque cada uno era muy especial. Fue
despidiéndose de ellos porque sabía que tal vez no volviera nunca más a
su casa.
Y así ocurrió. El papá de José Saramago falleció, pero pudo despedirse y abrazar a sus árboles que tanto quería.
En mi casa, cuando
riego las plantas o les limpio las hojas o les pongo tierra nueva,
siento que ellas reviven esplendorosas como agradeciéndome lo que hago
por ellas; pero lo que mis plantas no saben es que yo hago eso para
agradecerles el esfuerzo que hacen por purificar el aire y embellecer
la vida.
José Saramago
viernes, 20 de abril de 2012
La flor más grande del mundo. José Saramago
La flor más grande del mundo. José Saramago
La flor más grande del mundo y dirigido por Juan Pablo Etcheverry. Una pieza que crece a cada visionado gracias a un exquisito gusto por el detalle, la imponente narración del escritor José Saramago y la delicada música compuesta por Emilio Aragón. La flor más grande del mundo fue nominada en la edición del 2.008 de los Goya en la categoría de Mejor Corto de Animación
Diez minutos para hablar de la importancia de las cosas pequeñas y, sobre todo, de todo lo que nos rodea. Diez minutos para reflexionar sobre la infancia, la naturaleza y la ficción. Porque, ¿qué pasaría si las historias escritas para niños fueran leídas por los adultos? La respuesta, en este cortometraje.
domingo, 12 de febrero de 2012
Los Portadores de Sueños.Textos y Autores claves de la Literatura Universal.,

Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana

Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos
verdecidos por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo
los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores
de profecías habladoras de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores
de utopías dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del
paraíso es antigua en el corazón del hombre.

Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre
de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo
su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron
a los climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían
brotar por generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules,
las lluvias torrenciales
tuvieron algo que ver con esto.
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar
y de construir hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer,
se consolaban en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos,
se querían, se ayudaban
en el arte de querer
y en la defensa
de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de
su aliento de sus claras miradas
hacia todas partes salían
los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas
y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar
en la hecatombe.

Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos
—imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos
—decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos
—murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos
—imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos
—decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos
—murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida
los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian
las profecías
y por eso defendían su vida aún con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico
de sueños
que no pueden detener los traficantes
de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores
alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian
las profecías.
GIOCONDA BELLI
Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948) es una popular escritora nicaragüense. Entre sus obras se destacan Línea de fuego y La mujer habitada.
Gioconda Belli (Managua, Nicaragua, 9 de diciembre de 1948) es una popular escritora nicaragüense. Entre sus obras se destacan Línea de fuego y La mujer habitada.
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viernes, 3 de febrero de 2012
La Amistad. "La Ceremonia". Texto de Eduardo Galeano

El Valor de la Amistad. "La Ceremonia".
Texto de Eduardo Galeano de su Libro
"Bocas del tiempo".
¡¡Que grande eres Eduardo Galeano!!
Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano.
"La amistad no la rompe ni la emigración ni el exilio"
LA CEREMONIA
El Chato llevaba muchos años detrás de aquel mostrador. Servía bebidas, a veces las
inventaba. Callaba, a veces escuchaba. Conocía las costumbres y las manías de cada uno de los
clientes que venían, noche tras noche, a mojar la garganta.
Había un hombre que llegaba siempre a la misma hora, a las ocho en punto de cada noche,
y pedía dos copas de vino blanco seco. Pedía las dos a la vez y las bebía él solo, un sorbo de una
copa, un sorbo de la otra. Muy lentamente, en silencio, el hombre vaciaba sus dos copas, pagaba
y se marchaba.
El Chato tenía la costumbre de no preguntar. Pero una noche el hombre le leyó alguna
curiosidad en los ojos; y como quien no quiere la cosa, contó. Dijo que su amigo más amigo, su
amigo de siempre, se había ido. Harto de correr la liebre, se había ido muy lejos del Uruguay, y
ahora estaba en Canadá.
–Allá le va muy bien –dijo.
Y después dijo:
–No sé si le va muy bien.
Y se calló la boca.
Desde que su amigo se había ido, los dos se encontraban cada noche, a las ocho en punto,
hora de Montevideo, él en este bar de aquí y su amigo en un bar de allá, y bebían úna copa
juntos.
Y así pasó el tiempo, noche tras noche.
Hasta que una vez el hombre llegó con la puntualidad de siempre pero pidió una sola copa.
Y bebió, lento, callado, quizás un poco más lento y callado que de costumbre, hasta la última gota
de esa única copa.
Y cuando pagó la cuenta y se levantó para marcharse, el Chato hizo lo que nunca: lo tocó.
Estiró el brazo sobre el mostrador y lo tocó:
–Mi pésame
–dijo.
inventaba. Callaba, a veces escuchaba. Conocía las costumbres y las manías de cada uno de los
clientes que venían, noche tras noche, a mojar la garganta.
Había un hombre que llegaba siempre a la misma hora, a las ocho en punto de cada noche,
y pedía dos copas de vino blanco seco. Pedía las dos a la vez y las bebía él solo, un sorbo de una
copa, un sorbo de la otra. Muy lentamente, en silencio, el hombre vaciaba sus dos copas, pagaba
y se marchaba.
El Chato tenía la costumbre de no preguntar. Pero una noche el hombre le leyó alguna
curiosidad en los ojos; y como quien no quiere la cosa, contó. Dijo que su amigo más amigo, su
amigo de siempre, se había ido. Harto de correr la liebre, se había ido muy lejos del Uruguay, y
ahora estaba en Canadá.
–Allá le va muy bien –dijo.
Y después dijo:
–No sé si le va muy bien.
Y se calló la boca.
Desde que su amigo se había ido, los dos se encontraban cada noche, a las ocho en punto,
hora de Montevideo, él en este bar de aquí y su amigo en un bar de allá, y bebían úna copa
juntos.
Y así pasó el tiempo, noche tras noche.
Hasta que una vez el hombre llegó con la puntualidad de siempre pero pidió una sola copa.
Y bebió, lento, callado, quizás un poco más lento y callado que de costumbre, hasta la última gota
de esa única copa.
Y cuando pagó la cuenta y se levantó para marcharse, el Chato hizo lo que nunca: lo tocó.
Estiró el brazo sobre el mostrador y lo tocó:
–Mi pésame
–dijo.
domingo, 29 de enero de 2012
Mañana es la única utopía (José Saramago)
Mañana es la única utopía
(José Saramago)
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo...
¡Qué importa eso!
¡Qué importa eso!
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino
derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino
derramé al ver mis ilusiones rotas... valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
José Saramago - Portugal, 1922 - 2010
sábado, 7 de enero de 2012
Roberto Juarroz - Si conociéramos el punto. Textos y autores de la Literatura Universal.
Si conociéramos el punto
Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.
Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximara a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.
Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.
Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximara a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.
Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.
Roberto Juarroz. Poesía Vertical
Marc Chagall. El Violinista
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Fuente:
Páginas sobre Roberto Juarroz
martes, 30 de agosto de 2011
La libertad, según Don Quijote.
La libertad, según Don Quijote.
La libertad, Sancho,
es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
(Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, 2ª parte, capítulo 58)
domingo, 28 de agosto de 2011
Julio Cortázar. "Toco tu boca" Rayuela. Textos y autores claves de la Literatura Universal.
Julio Cortázar. "Toco tu boca". Rayuela.
Textos y autores claves de la Literatura Universal
Capítulo 7 (fragmento)
Capítulo 7 (fragmento)
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo,
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Páginas sobre Julio Cortázar...
http://www.juliocortazar.com.ar/
http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cortázar
http://www.juliocortazar.com.ar/obras.htmhttp://www.literatura.org/Cortazar/Cortazar.html
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/cortazar/home.htm
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