bLOG DE LOS ALUMNOS DEL ANTONIO GALA

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jueves, 8 de junio de 2017

Si piensas que estás vencido, lo estás.



 Si piensas que estás vencido, lo estás.
*Rudyard Kipling*


Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar pero no puedes,
no lo lograrás.
Si piensas que perderás, ya has perdido,

porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber su trabajo empezado.
Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.
Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquél que cree poder hacerlo.

*Rudyard Kipling*
Nobel de Literatura en 1907 Rudyard Kipling 

martes, 9 de mayo de 2017

EL TRABAJO INFANTIL EN EL MUNDO. MANO DE OBRA. EDUARDO GALEANO.





EL TRABAJO INFANTIL EN EL MUNDO. MANO DE OBRA. EDUARDO GALEANO.
Datos y cifras

El número global de niños en situación de trabajo infantil ha disminuido de un tercio desde el año 2000, pasando de 246 millones a 168 millones. De los cuales más de la mitad, es decir 85 millones efectúan trabajos peligrosos (contra 171 millones en el año 2000).
La región de Asia y el Pacífico continúa registrando el número más alto de niños (casi 78 millones o 9,3% de la población infantil), pero el África Sub-sahariana continúa siendo la región con la más alta incidencia de trabajo infantil (59 millones, más del 21%).
En América Latina y el Caribe, existen 13 millones (8,8%) de niños en situación de trabajo infantil, mientras que en la región del Medio Oriente y África del Norte hay 9,2 millones (8,4%).
La agricultura continúa siendo de lejos el sector con el mayor número de niños en situación de trabajo infantil (98 millones, o 59%), pero el número de niños en los servicios (54 millones) y la industria (12 millones) no es insignificante – la mayoría se encuentra principalmente en la economía informal.
Se registró una disminución del 40% del trabajo infantil en las niñas desde el año 2000, mientras que en los niños la disminución es del 25%.
Fuente: Medir los progresos en la lucha contra el trabajo infantil - Estimaciones y tendencias mundiales 2000-2012 (OIT-IPEC, 2013).

martes, 2 de mayo de 2017

GENERACIONES DE MASTUERZOS. Javier Marías. Textos para pensar y debatir


GENERACIONES DE MASTUERZOS.

Javier Marías
Textos para pensar y debatir

TENGO UN vago recuerdo de una viñeta de Forges que quizá cuente veinte o más años. La escena era algo así: un niño, en una playa, se dispone a cortarle la mano a un bañista dormido con unas enormes tijeras; alguien avisa al padre de la criatura –“Pero mire, impídaselo, haga algo”–, a lo que éste responde con convencimiento: “No, que se me frustra”. Hace veinte o más años ya se había instalado esta manera de “educar” a los críos. De mimarlos hasta la náusea y nunca prohibirles nada; de no reñirlos siquiera para que no se sientan mal ni infelices; de sobreprotegerlos y dejarlos obrar a su antojo; de permitirles vivir en una burbuja en la que sus deseos se cumplen; de hacerles creer que su libertad es total y su voluntad omnipotente o casi; de alejarlos de todo miedo, hasta del instructivo y preparatorio de las ficciones, convenientemente expurgadas de lo amenazante y “desagradable”; de malacostumbrarlos a un mundo que nada tiene que ver con el que los aguarda en cuanto salgan del cascarón de la cada vez más prolongada infancia.

Sí, hace tanto de esta plaga pedagógica que muchos de aquellos niños son ya jóvenes o plenos adultos, y así nos vamos encontrando con generaciones de cabestros que además irán en aumento. Ya es vieja, de hecho, la actitud insólita de demasiados adolescentes, que, en cuanto se desarrollan y se convierten en tipos altos y fuertes(habrán observado por las calles cuántos muchachos tienen pinta de mastuerzos), pegan a sus profesores porque éstos los han echado de clase o los han suspendido; o pegan a sus propios padres porque no los complacen en todo o intentan ejercer algo de autoridad, tarde y en vano. Pero bueno, con los adolescentes cabe la esperanza. Es una edad difícil (y odiosa), es posible que una vez dejada atrás evolucionen y se atemperen. Lo grave y desesperante es que son ya muchos los adultos –hasta el punto de ser padres– que se comportan de la misma forma o peor incluso. También hace tiempo que leemos noticias o reportajes en los que se nos informa de padres y madres que pegan a los profesores porque éstos han castigado a su vástago tras recibir un puñetazo del angelito; o que agreden a médicos y enfermeras si consideran que no han sido atendidos como se merecen. Semanas atrás supimos de las reyertas de progenitores varios en los campos de fútbol infantil en los que sus hijos ensayan para convertirse en Messis y Cristianos: palizas a los pobres árbitros, peleas feroces entre estos pueriles padres-hinchas, amenazas a los entrenadores por no alinear a sus supuestos portentos. Por las mismas fechas salió en televisión el caso de un dueño de perro de presa (resultan una especie peligrosa, los dueños adoradores de sus animales) al que un señor reconvino por llevarlo suelto. La respuesta del tal dueño fue furibunda: noqueó al señor y, una vez éste caído, se hartó de darle patadas por doquier, cabeza incluida, y lo mandó al hospital, qué menos. Y hay diputados talludos que llevan estampado en su camiseta a un “mártir” correligionario que le dio una tunda a un socialista y está por ello condenado.

¿Cómo es que hay tantos hombres y mujeres hechos y derechos con esas actitudes cenútricas? Me temo que son los coetáneos, ya crecidos, de aquel niño de Forges. Gente a la que nunca, a lo largo de la larga infancia, se le ha llevado la contraria ni se le ha frenado el despotismo. “Hago lo que me da la gana y nadie es quién para pedirme a mí nada, ni que baje el volumen ni que lleve sujeto a mi perro-killer”. Como esa forma de “educar” sigue imperando y aun va a más (hay quienes propugnan que los niños han de ser “plenamente libres” desde el día de su nacimiento), prepárense para un país en el que todas las generaciones estén dominadas por mastuerzos iracundos y abusivos. La verdad, dan pocas ­ganas de llegar vivo a ese futuro.


Se habrán percatado ustedes de que llamarle la atención a alguien por algo mal hecho o molesto para los demás, o por una infracción de tráfico, equivale hoy a jugarse el cuello. (No digamos defender a una mujer a la que se está maltratando o, dicho peor y a las claras, inflando a hostias.) Es frecuente que el infractor, el que comete una tropelía o impide dormir a sus vecinos, lejos de recapacitar y disculparse, monte en cólera y le saque una navaja o una llave inglesa al ciudadano cívico y quejoso. Mi sobrina Clara, hace meses, cometió el “error” de pedirle educadamente a una mujer que bajara un poco el volumen de la atronadora música que obligaba a padecer a los pasajeros de un autobús: le cayó una buena, no sólo por parte de la mujer, sino de otros viajeros igual de bestias. El conductor, por supuesto, se hizo al instante invisible, como se lo hacen asimismo los guardias municipales madrileños ante cualquier altercado del que prevén que pueden salir descalabrados. Todo el mundo se achanta ante el matonismo reinante. Es comprensible en los ciudadanos. No en los policías y guardias, porque se les paga para proteger a los pacíficos y cumplidores de los desmanes de los violentos y coléricos.

FUENTE:

domingo, 5 de marzo de 2017

El Maestro que me enseñó a perder el miedo


El Maestro que me enseñó a perder el miedo
"El maestro"
Sonó el teléfono. Escuché la orden:
-Te llamo para decirte que vas a ser jurado.
-¿Jurado?
-Sí, sí. Jurado de un concurso.
-Gracias por avisarme -alcancé a balbucear.
Ella tenía doce años y era alumna de la escuela de la calle Monte Caseros:
-Es un concurso de novelas. Las escribimos nosotros, los del sexto grado.
-Glup -dije.
-Te esperamos mañana -mandó.
Y fui.
Los novelistas eran un enjambre de chiquilines que hablaban todos a la vez.
El maestro Oscar, puños raídos, sueldo de faquir, los dejaba hacer. Ellos habían organizado aquel concurso de novelas, ilustradas por sus autores, y habían conseguido que un joyero del barrio donara medallitas con el nombre grabado de cada uno de los participantes.
En la ceremonia de la premiación, fue prohibida la entrada de los padres y demás adultos. Los tres jurados, el maestro Oscar, una de las autoras y yo, dimos lectura al acta, que destacaba los méritos de cada uno de los trabajos. Todos fueron premiados, y cada premio recibió una ovación y una lluvia de serpentinas.
Después, el maestro me dijo que lo bueno que tiene enseñar, está en lo mucho que se aprende:
-Nos sentimos tan unidos, que me dan ganas de dejarlos a todos repetidores.
Y una de las alumnas, que había venido a Montevideo desde un pueblo perdido en los campos, se quedó charlando conmigo. Me dijo que ella, antes, no hablaba ni una palabra, y muerta de risa me dijo que el problema era que ahora no se podía callar. Y me dijo que al maestro lo quería, lo quería muuuuuuucho, porque era él quien le había enseñado lo más importante: le había enseñado a perder el miedo de equivocarse.

lunes, 23 de enero de 2017

Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado





Preguntadlo todo...Juan de Mairena. Antonio Machado

– Preguntadlo todo, como hacen los niños. ¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro? ¿Por qué lo de más allá? 
En España no se dialoga porque nadie pregunta, como no sea para responderse a sí mismo. 

Todos queremos estar de vuelta, sin haber ido a ninguna parte. Somos esencialmente paletos. Vosotros preguntad siempre, sin que os detenga ni siquiera el aparente absurdo de vuestras interrogaciones. Veréis que el absurdo es casi siempre una especialidad de las respuestas.

Juan de Mairena (Sevilla, 1865 - Casariego de Tapia, 1909) fue un ficticio profesor de gimnasia y retórica creado por Antonio Machado.


jueves, 10 de noviembre de 2016

DOÑANA, ALGO MÁS QUE UN PARQUE. Isidoro Moreno





Doñana, algo más que un parque

ISIDORO MORENO
Catedrático Emérito de la Universidad de Sevilla
No puedo aceptar que ese bien común se ponga en riesgo por la avidez de quienes no tienen otra ética que la de conseguir los mayores beneficios económicos
Como antropólogo y como andaluz, Doñana me interesa extraordinariamente. Sus especificidades geológicas, hidrológicas, de flora y de fauna, le han merecido el reconocimiento como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad. Pero esta su situación actual de santuario de la naturaleza no hubiera sido posible si no fuera porque en su territorio se ha venido dando, a través de siglos, una especial interacción entre los factores naturales y las poblaciones del entorno: unas formas no agresivas de aprovechamiento económico y de intervención que produjeron específicas formas de vida y de culturas del trabajo y un imaginario sobre las marismas y su hábitat cargado de simbolismos, rituales y evocaciones (baste citar la aldea del Rocío y su famosa romería como un ejemplo, aunque existen muchos más).
Por ello, Doñana es hoy uno de los referentes identitarios de Andalucía como país, y no sólo de las comarcas a las que pertenece o la circundan. Doñana es Patrimonio de la Humanidad porque, antes de nada, es Patrimonio Andaluz; un bien común de los andaluces que hemos sabido mantener para goce propio y de cuantos sean sensibles con los prodigios de la Naturaleza y de la Cultura.
Por estas razones, no puedo entender, o en cualquier caso no puedo, ni quiero, aceptar, que ese bien común, ese Patrimonio de los andaluces y de la humanidad, se ponga en riesgo por la avidez de quienes no tienen otra ética que la de conseguir los mayores beneficios económicos al más corto plazo a costa de lo que sea. En este caso, a costa de Doñana.
Ya desde hace unas décadas, la complicidad explícita o la permisividad de las administraciones (estatal y de la Junta de Andalucía) vienen poniendo en peligro la continuidad del Parque (tanto del "Nacional" como del "Natural") al hacerse un uso inadecuado del acuífero y las corrientes de agua imprescindibles para mantener el humedal que constituye el corazón del mismo. El establecimiento, en su inmediata vecindad, de una agricultura intensiva que requiere un volumen muy alto de agua ha hecho multiplicarse no sólo las hectáreas de cultivo -de las que hoy nada menos que 3.000 son ilegales- sino las balsas de riego, de las que existen más de 1.700 cuando legalmente no deberían pasar de 300. El resultado, bien previsible, es que cada año hay menos agua para Doñana, por lo que la sostenibilidad de su frágil ecosistema se hace inviable.
Las actividades mineras en el entorno son otra amenaza. Hace ya casi dos décadas, el Parque pudo sufrir daños irreversibles cuando la riada de residuos tóxicos resultado de la catástrofe de la mina de Aznalcóllar estuvo a punto de entrar en él. Tras la paralización de varios años, ahora la fiebre extractivista y la demagogia política quieren abrirla otra vez, como han
abierto otras explotaciones cercanas igualmente peligrosas.
Ahora, un tercer factor, más peligroso aún que los anteriores, amenaza con destruir Doñana: la utilización de su subsuelo como almacén de gas. Esta barbaridad, que no es sólo un proyecto sino que ya está en ejecución parcial, junto con las prospecciones marinas (Plataforma Poseidón) que se están desarrollando, con muy poca publicidad, en las costas del Algarve y el Golfo de Cádiz para detectar petróleo o gas, ponen en riesgo no sólo al Parque sino a las poblaciones de un territorio mucho más extenso. Y ello, no sólo por posibles accidentes o mareas negras sino, sobre todo, por la "sismicidad inducida" que dichas actividades provocan, como señalan los Informes de los geólogos. Dicho con otras palabras, las inyecciones de gas en el subsuelo y los sistemas de prospección (fracking y otros) pueden producir movimientos sísmicos y tsunamis en una zona ya de por sí propensa a tenerlos por razones naturales, como atestigua lo ocurrido en los dos mil últimos años. El suroeste peninsular es un verdadero "polvorín sísmico", pero esto no parece importar a las multinacionales petroquímicas y gasísticas. Ellas a lo suyo, que es multiplicar sus beneficios, con la complicidad o aceptación de quienes, en las instituciones políticas, deberían ponerles freno.
Frente a esta situación, la sociedad civil está comenzando a moverse y a exigir medidas de protección integral para Doñana, que es no sólo Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad sino también Patrimonio Cultural y Bien Común de los andaluces: uno de los más importantes referentes de nuestra identidad como pueblo.
FUENTE:
http://www.diariodesevilla.es/opinion/tribuna/Donana-parque_0_1080192413.html

domingo, 1 de mayo de 2016

La tía Chila (Ángeles Mastretta).


La tía Chila (Ángeles Mastretta).  


tía Chila estuvo casada con un señor al que abandonó, para escándalo de toda la ciudad, tras siete años de vida en común. Sin darle explicaciones a nadie. Un  día como cualquier otro, la tía Chila levantó a sus cuatro hijos y se los llevó a vivir en la casa que con tan buen tino le había heredado la abuela.
Era una mujer trabajadora que llevaba suficientes años zurciendo calcetines y guisando fabada, de modo que poner una fábrica de ropa y venderla en grandes cantidades, no le costó más esfuerzo que el que había hecho siempre. Llegó a ser proveedora de las dos tiendas más importantes del país. No se dejaba regatear, y viajaba una vez al año a Roma y París para buscar ideas y librarse de la rutina.
La gente no estaba muy de acuerdo con su comportamiento. Nadie entendía como había sido capaz de abandonar a un hombre que en los puros ojos tenía la bondad reflejada. ¿En qué pudo haberla molestado aquel señor tan amable que besaba la mano de las mujeres y se inclinaba afectuoso ante cualquier hombre de bien?
- Lo que pasa es que es una cuzca – decían algunos.
- Irresponsable – decían otros.
- Lagartija – cerraban un ojo.
- Mira que dejar a un hombre que no te ha dado un solo motivo de queja.
Pero la tía Chila vivía de prisa y sin alegar, como si no supiera, como si no se diera cuenta de que hasta en la intimidad del salón de belleza había quienes no se ponían de acuerdo con su extraño comportamiento.
Justo estaba en el salón de belleza, rodeada de mujeres que extendían las manos para que les pintaran las uñas, las cabezas para que les enredaran los chinos, los ojos para que les cepillaran las pestañas, cuando entró con una pistola en la mano el marido de Consuelito Salazar. Dando de gritos se fue sobre su mujer y la pescó de la melena para zagolotearla como al badajo de una campana, echando insultos y contando sus celos, reprochando la fodonguez y maldiciendo a su familia política, todo con tal ferocidad, que las tranquilas mujeres corrieron a esconderse tras los secadores y dejaron sola a Consuelito, que lloraba suave y aterradoramente, presa de la tormenta de su marido.
Fue entonces cuando, agitando sus uñas recién pintadas, salió de un rincón la tía Chila.
- Usted se larga de aquí – le dijo al hombre, acercándose a él como si toda su vida se la hubiera pasado desarmando vaqueros en las cantinas –. Usted no asusta a nadie con sus gritos. Cobarde, hijo de la chingada. Ya estamos hartas. Ya no tenemos miedo. Déme la pistola si es tan hombre. Valiente hombre valiente. Si tiene algo que arreglar con su señora diríjase a mí, que soy su representante. ¿Está usted celoso? ¿De quién está celoso? ¿De los tres niños que Consuelo se pasa contemplando? ¿De las veinte cazuelas entre las que vive? ¿De sus agujas de tejer, de su bata de casa? Esta pobre Consuelito que no ve más allá de sus narices, que se dedica a consecuentar sus necesidades, a ésta le viene usted a hacer un escándalo aquí, donde todas vamos a chillar como ratones asustados. Ni lo sueñe, berrinches a otra parte. Hilo de aquí: hilo, hilo, hilo – dijo la tía Chila tronando los dedos y arrimándose al hombre aquel, que se había puesto morado de rabia y que ya sin pistola estuvo a punto de provocar en el salón un ataque de risa –. Hasta nunca, señor – remató la tía Chila –. Y si necesita comprensión vaya a buscar a mi marido. Con suerte y hasta logra que también de usted se compadezca toda la ciudad.
Lo llevó hacia la puerta dándole empujones y cuando lo puso en la banqueta cerró con triple llave.
- Cabrones éstos – oyeron decir, casi para sí, a la tía Chila.
Un aplauso la recibió de regreso y ella hizo una larga caravana.
- Por fin lo dije – murmuró después.
- Así que a ti también – dijo Consuelito.
- Una vez – contestó Chila, con un gesto de vergüenza.
Del salón de Inesita salió la noticia rápida y generosa como el olor a pan. Y nadie volvió a hablar mal de la tía Chila Huerta porque hubo siempre alguien, o una amiga de la amiga de alguien que estuvo en el salón de belleza aquella mañana, dispuesta a impedirlo.
Mujeres de ojos grandes, Ángela Mastretta, Seix Barral, 2000

 

sábado, 30 de abril de 2016

VIVIR LA VIDA. ANTONIO GALA. La tronera.




VIVIR LA VIDA. ANTONIO GALA
La tronera.21/12/2.015
Fuente:
LA VIDA no es un problema ni una adivinanza. Hay que lanzarse a ella sin prejuicios, sin enmarcarla en patrones aprendidos, sin condicionamientos heredados: inaugurando una vía personal; levantando barreras de quien no sabe abandonarse a ellas. Como un vino que hay que beber; como una música que hay que escuchar; y abrazarla como único tesoro, con manos ávidas y el corazón de par en par. No es una felicidad ni una desgracia: es una posibilidad maravillosa. Cumplirla es la responsabilidad de cada uno. Los tontos no saben qué hacer con su regalo: piden un libro de instrucciones. No; la vida y el mundo y la visión del mundo no requieren prudencia, sino audacia. Lo aconsejable es permitirse todo: la vida es un permiso. Hay que ejercerla apasionada e intensamente. Si algo está prohibido, ya vendrán a advertírnoslo. No diría yo: "Piensa antes de saltar"; diría: "Salta, ya tendrás tiempo para pensar después". La vida hay que disfrutarla sin ninguna obsesión: la risa y el llanto son dos caminos para adentrarse en ella. Envejecer lo hace cualquiera: basta sentarse; crecer es más costoso. Hay que hacerlo hacia las raíces de la vida, que están dentro de nosotros, y fundirse con ella, con el principio de ella...



sábado, 26 de marzo de 2016

"Los Cansados" Luis García Montero. ¿Quo Vadis,Adolescencia?






"Los Cansados" 
 Luis García Montero.

¿Quo Vadis,Adolescencia?

¿Tiene que ver un cuarto desordenado con el futuro del mundo? 


Precisemos la situación con una escena doméstica fácil de imaginar. Un padre llega a casa, saluda, nadie contesta. Algunas voces se mezclan en el pasillo, pero son voces de televisor. En el salón deshabitado, detrás de las latas de Coca-Cola, del plato sucio, de los cojines por el suelo, el televisor está encendido, como las lámparas del techo y de la rinconera. Conversa en la distancia con las voces de otro televisor que hay en la cocina. Una fuente de ensaladilla evidencia las huellas del calor y del tiempo sobre la encimera. El frigorífico trabaja a medio metro. Hubiera bastado dar un paso y devolver la fuente al frigorífico para salvar la ensaladilla.



El hijo debe estar encerrado en su cuarto. Son las diez de la noche de un sábado y no es previsible que salga a la calle hasta las doce o la una. El intento de despertarlo temprano e ir con él a dar un paseo por la ciudad será un nuevo fracaso en la mañana del domingo. No desayunará con la familia, no comerá, no aparecerá hasta la tarde. Encenderá el televisor de la cocina, buscará algo en el frigorífico, pasará al salón, mandará a su tribu mensajes por el móvil, encenderá el otro televisor, desayunará una Coca-Cola y un trozo de pizza recalentado en el microondas, dejará las latas y el plato sucio sobre la mesa y desaparecerá luego hacia su cuarto. Para regresar a la cama deberá saltar sobre un infierno de ropa sucia y objetos acumulados en el suelo por la desidia. Es un rebelde sin causa, pero con criada.



Puede ser una escena más de Los cansados (Alfaguara, 2014), el libro de Michele Serra que ha supuesto un acontecimiento en Italia. Novela la historia de las relaciones de un padre progresista y un adolescente que no hace vida familiar, no se responsabiliza de nada y actúa bajo los horarios y los códigos de una tribu generacional que no tiene nada en común con sus mayores.



¿Y un cuarto desordenado? ¿Tiene que ver con el futuro del mundo? La ironía inteligente de Michele Serra nos hace sospechar a veces que sí. Aunque se siente culpable de no haber desempeñado bien su papel, al padre le sobran motivos para la santa indignación. ¿Le ha faltado autoridad? Quizá sí, quizá su desconfianza en el poder es una herencia excesiva de su historia y su izquierdismo. Tal vez no ha salido bien eso de ser un padre-madre o una madre-padre. Quizás ha fallado a la hora de poner límites. Pero no es un caso aislado, un simple fracaso personal. Otros padres-madres han debido fallar también porque las conversaciones desesperadas en el instituto son una experiencia muy repartida. Y son muchos los adolescentes que forman colas estúpidas durante tres horas estúpidas para comprar una sudadera estúpida.



El espectáculo de una juventud rebelde, pero con gustos caros, puede representar la masificación final del narcisismo. El padre, por ejemplo, no asume bien la conversación con un personaje que se le presenta como el tatuador de su hijo. Hace esfuerzos para no ponerse rígido. Al padre le revientan los tatuajes, le parecen una temeridad sobre los cuerpos, una agresión, ese tipo de decisiones que se toman como si no existiese la responsabilidad ante el paso de los años, la vejez, la piel descolgada. Pero es que no sabe que los tatuajes son una nueva forma de arte.¿Arte? Al padre le revienta una decisión que implica privatizar el arte, llevárselo al propio cuerpo, como si no hubiera nada que compartir con los demás y la vida fuese un yo enorme tirado en un sofá.



Siempre ha habido enfrentamientos generacionales, los padres y los hijos han discutido... pero sobre un mismo campo de batalla. Este padre superado, desorientado, siente que el hijo más que discutir con él ha cambiado de campo de batalla. Recuerda su ilusión por acompañar a sus mayores a la montaña, por conocer la naturaleza, mirar las tormentas, madrugar para ir a la vendimia. Recuerda la curiosidad de los viajes, el respeto a su padre, las conversaciones en la mesa o en las noches de verano. El hijo ya no siente más que hastío. No se trata sólo de una discusión, sino de una quiebra en la historia.



Como viene de donde viene y también desconfía del pesimismo, en la historia contada por el padre aparece al final el optimismo de la voluntad. La historia en progreso exige un reconocimiento de la juventud. Pero no sabemos qué pasaría si la historia fuese contada por el hijo. ¿Qué significado tendría este nuevo hastío? 



Tal vez la quiebra nos arranque de la tranquilidad optimista de la historia y la naturaleza. Tal vez nos enfrente a un abismo más. La falta de respeto, la falta de horarios compartidos, nos sitúan ante una versión precaria de la convivencia.

Supongo que muchos padres españoles se reirán con el libro de Michele Serra. Mejor mirar hacia Italia. Mejor reírse que llorar.


FUENTE:

lunes, 21 de marzo de 2016

Juan de Mairena habla a sus alumnos. Juan de Mairena. Antonio Machado.


Juan de Mairena habla a sus alumnos.
Juan de Mairena. Antonio Machado.
"Pláceme poneros un poco en guardia contra mí mismo. De buena fe os digo cuanto me parece que puede ser más fecundo en vuestras almas, juzgando por aquello que, a mi parecer, fue más fecundo en la mía. Pero esta es una norma expuesta a múltiples yerros. Si la empleo es por no haber encontrado otra mejor. Yo os pido un poco de amistad y ese mínimo de respeto que hace posible la convivencia entre personas durante algunas horas. Pero no me toméis demasiado en serio. Pensad que no siempre estoy seguro de lo que digo, y que, aunque pretendo educaros, no creo que mi educación esté mucho más avanzada que la vuestra. No es fácil que pueda yo enseñaros a hablar, ni a escribir, ni a pensar correctamente, porque yo soy la incorrección misma, un alma siempre en borrador, llena de tachones, de vacilaciones y de arrepentimientos […] Para los tiempos que vienen, no soy yo el maestro que debéis elegir, porque de mí sólo aprenderéis lo que tal vez convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos"
 (Antonio Machado: II Prosas completas. Espasa Calpe, pp. 1932-1933)

lunes, 17 de noviembre de 2014

Si el amor aprieta, no es tu talla.Kechu Aramburu

Si el amor aprieta, no es tu talla

En los últimos diez años, en la España de Camilo José Cela, Jardiel Poncela, Francisco de Quevedo y don Juan Tenorio: 1.054.000 denuncias por violencia de género, 602.075 retiradas, 33 falsas, 109.000 sentencias absolutorias, un 36,6% el número de víctimas negándose a declarar contra el maltratador, 700 mujeres asesinadas, y un recorte del 28% en los PGE para la lucha contra esta lacra. Este es el balance de un sexismo hostil del que es contrario el 80% de la población, pero sólo un 20% del machismo benévolo, ese que no asesina físicamente, pero es más, mucho más, destructivo, porque no solo no se ve, sino que actúa tratándote como a una reina, transformando el puño que golpea en la mano que acaricia, protegiéndote y encerrándote en una jaula de oro.

Las mujeres hemos sido educadas para gustar, ellos para elegir, los hombres para mandar y ellas para cuidar, por eso cuando la encuesta del CIS pregunta por el grado de preocupación que tienen los españoles por la violencia de género, ocupa el puesto 22 en la lista. Cifra insoportable e inmoral, relacionada con la vigencia de un patriarcado que tiene una gran capacidad de adaptación y de normalización, sin considerar que la violencia de género tiene ya carácter de «pandemia», teniendo en cuenta que el maltrato es la causa de cuatro de cada diez asesinatos de mujeres en el mundo.
La alerta crece, cuando reconocemos que la violencia en la juventud es un grave problema de salud pública, con fuertes raíces socioculturales aprendidas, ya que el número de adolescentes maltratadas se ha multiplicado por tres en los dos últimos años. Por ello, los casos de acoso en la escuela o en Internet, contemplados con cierta pasividad, son casi tan graves como el propio acoso. Reconocer que existe esa agresión, y acabar con la excusa de que «son cosas de niños», es inaplazable. Empieza por la alerta roja que significa que en España hay diez millones de usuarios de Whatsapps, cuyo porcentaje muy mayoritario corresponde a nuestros hijos y alumnos, aplicación que mal usada está generando una dependencia emocional y social imparable, fomentando la frustración cuando no se recibe una respuesta inmediata, que funciona como mecanismo de control del maltratador temprano. La vacuna se llama: detectar, prevenir y educar (DPE).

Kechu Aramburu

 
Profesora de Filología Moderna
FUENTE:

lunes, 12 de mayo de 2014

"Los Cansados". Luis García Montero. ¿Quo Vadis,Adolescencia?.






"Los Cansados" 
 Luis García Montero.

¿Quo Vadis,Adolescencia?

¿Tiene que ver un cuarto desordenado con el futuro del mundo? 


Precisemos la situación con una escena doméstica fácil de imaginar. Un padre llega a casa, saluda, nadie contesta. Algunas voces se mezclan en el pasillo, pero son voces de televisor. En el salón deshabitado, detrás de las latas de Coca-Cola, del plato sucio, de los cojines por el suelo, el televisor está encendido, como las lámparas del techo y de la rinconera. Conversa en la distancia con las voces de otro televisor que hay en la cocina. Una fuente de ensaladilla evidencia las huellas del calor y del tiempo sobre la encimera. El frigorífico trabaja a medio metro. Hubiera bastado dar un paso y devolver la fuente al frigorífico para salvar la ensaladilla.



El hijo debe estar encerrado en su cuarto. Son las diez de la noche de un sábado y no es previsible que salga a la calle hasta las doce o la una. El intento de despertarlo temprano e ir con él a dar un paseo por la ciudad será un nuevo fracaso en la mañana del domingo. No desayunará con la familia, no comerá, no aparecerá hasta la tarde. Encenderá el televisor de la cocina, buscará algo en el frigorífico, pasará al salón, mandará a su tribu mensajes por el móvil, encenderá el otro televisor, desayunará una Coca-Cola y un trozo de pizza recalentado en el microondas, dejará las latas y el plato sucio sobre la mesa y desaparecerá luego hacia su cuarto. Para regresar a la cama deberá saltar sobre un infierno de ropa sucia y objetos acumulados en el suelo por la desidia. Es un rebelde sin causa, pero con criada.



Puede ser una escena más de Los cansados (Alfaguara, 2014), el libro de Michele Serra que ha supuesto un acontecimiento en Italia. Novela la historia de las relaciones de un padre progresista y un adolescente que no hace vida familiar, no se responsabiliza de nada y actúa bajo los horarios y los códigos de una tribu generacional que no tiene nada en común con sus mayores.



¿Y un cuarto desordenado? ¿Tiene que ver con el futuro del mundo? La ironía inteligente de Michele Serra nos hace sospechar a veces que sí. Aunque se siente culpable de no haber desempeñado bien su papel, al padre le sobran motivos para la santa indignación. ¿Le ha faltado autoridad? Quizá sí, quizá su desconfianza en el poder es una herencia excesiva de su historia y su izquierdismo. Tal vez no ha salido bien eso de ser un padre-madre o una madre-padre. Quizás ha fallado a la hora de poner límites. Pero no es un caso aislado, un simple fracaso personal. Otros padres-madres han debido fallar también porque las conversaciones desesperadas en el instituto son una experiencia muy repartida. Y son muchos los adolescentes que forman colas estúpidas durante tres horas estúpidas para comprar una sudadera estúpida.



El espectáculo de una juventud rebelde, pero con gustos caros, puede representar la masificación final del narcisismo. El padre, por ejemplo, no asume bien la conversación con un personaje que se le presenta como el tatuador de su hijo. Hace esfuerzos para no ponerse rígido. Al padre le revientan los tatuajes, le parecen una temeridad sobre los cuerpos, una agresión, ese tipo de decisiones que se toman como si no existiese la responsabilidad ante el paso de los años, la vejez, la piel descolgada. Pero es que no sabe que los tatuajes son una nueva forma de arte.¿Arte? Al padre le revienta una decisión que implica privatizar el arte, llevárselo al propio cuerpo, como si no hubiera nada que compartir con los demás y la vida fuese un yo enorme tirado en un sofá.



Siempre ha habido enfrentamientos generacionales, los padres y los hijos han discutido... pero sobre un mismo campo de batalla. Este padre superado, desorientado, siente que el hijo más que discutir con él ha cambiado de campo de batalla. Recuerda su ilusión por acompañar a sus mayores a la montaña, por conocer la naturaleza, mirar las tormentas, madrugar para ir a la vendimia. Recuerda la curiosidad de los viajes, el respeto a su padre, las conversaciones en la mesa o en las noches de verano. El hijo ya no siente más que hastío. No se trata sólo de una discusión, sino de una quiebra en la historia.



Como viene de donde viene y también desconfía del pesimismo, en la historia contada por el padre aparece al final el optimismo de la voluntad. La historia en progreso exige un reconocimiento de la juventud. Pero no sabemos qué pasaría si la historia fuese contada por el hijo. ¿Qué significado tendría este nuevo hastío? 



Tal vez la quiebra nos arranque de la tranquilidad optimista de la historia y la naturaleza. Tal vez nos enfrente a un abismo más. La falta de respeto, la falta de horarios compartidos, nos sitúan ante una versión precaria de la convivencia.

Supongo que muchos padres españoles se reirán con el libro de Michele Serra. Mejor mirar hacia Italia. Mejor reírse que llorar.


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